Tener manías no es tener un TOC: la dura vida de quienes padecen este trastorno

tener un TOC

Tener un TOC no es necesitar que los objetos estén ordenados o que te moleste que algo esté torcido. Se ha convertido en una expresión habitual, mal utilizada, porque el TOC es un trastorno de salud mental que condiciona la vida cotidiana de una persona y, en los casos más graves, llegue a plantearse acabar con su vida.

 

Qué significa realmente tener un TOC

El trastorno obsesivo-compulsivo combina dos elementos: las obsesiones y las compulsiones.

Obsesiones

Las obsesiones son pensamientos, imágenes o impulsos que aparecen de manera repentina y no deseada. Pueden provocar miedo, angustia, asco, culpa o sensación de peligro inminente.

Por ejemplo:

  • Pánico a contaminarse o contagiar a otras personas
  • Dudas constantes sobre haber cometido un error
  • Terror a causar accidentalmente un daño
  • Pensamientos intrusivos relacionados con hacer daño a otras personas, con el sexo o con la religión que resultan angustiosos porque la persona no desea tenerlos
  • Necesidad extrema de simetría, orden o exactitud
  • Miedo a que ocurra una desgracia si no se realiza una determinada acción

Compulsiones

Las compulsiones son conductas o actos mentales que se llevan a cabo para intentar neutralizar la amenaza o reducir la angustia.

Esta es una de las características de un TOC que más cuesta entender desde fuera: la persona puede sentir que tiene que hacer el ritual aunque sepa que no tiene una relación lógica con aquello que teme.

Por ejemplo: esa persona puede pensar que, si no toca la puerta dos veces antes de salir, ocurrirá una desgracia. Racionalmente sabe que tocar la puerta no puede impedir que pase algo malo, pero siente que tiene que hacerlo. Si intenta marcharse sin completar el ritual, la ansiedad puede llegar a ser muy alta.

 

Los rituales que controlan la vida

Tener un TOC forma un círculo muy difícil de romper:

  • Aparece una obsesión o una sensación de amenaza
  • La persona experimenta ansiedad y realiza una compulsión para reducirla
  • Al completar el ritual siente cierto alivio
  • Ese alivio dura poco y la necesidad aparece de nuevo

Un par ejemplos:

Imagina que alguien teme que su familia sufra una desgracia si no comprueba varias veces que una puerta está cerrada. La primera comprobación puede tranquilizarle un instante, pero la duda vuelve a surgir. Y lo comprueba otra vez. Y otra. Y otra… pudiendo llegar a ocupar una hora, dos horas o más.

En otros casos, la persona repite una secuencia concreta antes de salir de casa: encender y apagar una luz un número determinado de veces, tocar un objeto, comprobar algo o repetir una frase. Si intenta saltarse alguno de los pasos, aparece una angustia intensa o la sensación de que está poniendo en peligro a alguien.

La persona no hace estos rituales porque quiera. Los hace porque siente que no puede no hacerlos.

 

Un TOC impide hacer tareas que damos por hecho

Trivializar el TOC es muy problemático porque las consecuencias para quienes lo padecen son enormes:

  • Tardar horas en completar una tarea que otras personas hacen en unos minutos
  • No poder salir de casa
  • Evitar lugares, personas y objetos
  • Tener dificultades para estudiar o trabajar
  • Evitar dormir fuera por no poder realizar sus rituales
  • Necesitar que otras personas participen en las comprobaciones
  • Aislarse para evitar situaciones que desencadenen los síntomas

Además, no todas las compulsiones son visibles. Algunas personas pasan gran parte de su tiempo haciendo rituales mentales: repiten palabras, cuentan, reconstruyen… Por eso alguien puede estar sufriendo un TOC muy limitante y que su entorno no vea ninguna conducta preocupante.

 

Por qué no se debe decir “tengo un TOC” para hablar de cualquier manía

Decir “tengo un TOC porque no soporto que los cuadros estén torcidos” convierte un trastorno serio en una frivolidad y, además, refuerza una imagen incompleta del TOC. Si solo hablamos de él para referirnos al orden, la limpieza o el perfeccionismo, quedan fuera muchos de los problemas reales que estas personas enfrentan a diario.

Y otra diferencia importante: una persona puede ser muy ordenada y disfrutarlo, pero una persona con TOC ordena, comprueba y repite algo durante horas aunque no quiera hacerlo y sepa que no tiene sentido.

 

¿El TOC tiene tratamiento?

El TOC puede tratarse con el objetivo de reducir los síntomas y mejorar el día a día. Entre las intervenciones posibles encontramos:

  • Terapia psicológica cognitivo-conductual
  • Exposición con prevención de respuesta (EPR)
  • Medicamentos (siempre bajo indicación y seguimiento médico)

Querer que algo se haga de una determinada manera es tener una manía. No poder hacer otra cosa aunque sepas que no tiene sentido es tener un TOC.

La próxima vez que vayas a decir a la ligera que “tienes un TOC”, recuerda que es un trastorno real que condiciona la vida de una persona, y que el sufrimiento puede ser tan intenso que aumente el riesgo de pensamientos suicidas.